Mi padre siempre fue un trabajador incansable, un hombre totalmente dedicado a su familia, por la que hacía y hubiese hecho cualquier cosa. Él siempre decía que la familia era lo primero, y los únicos que siempre estarían ahí, tanto en lo bueno como en lo malo. Un hombre que, como cualquier otro, también poseía sus sueños y anhelos, algunos de ellos incumplidos por el devenir de la vida.
Recuerdo un día en concreto, volviendo de un viaje en coche, en el que empezó a hablarme de uno de ellos. Comenzó a contarme que siempre había tenido un sueño que nunca había podido realizar por las circunstancias y que esperaba poder hacerlo algún día. Ese era el deseo de crear su pequeño negocio de restauraciones. De todo tipo: muebles, electrodomésticos... Mi padre, como buen manitas, podía arreglarte cualquier cosa que se propusiera y dejarla como nueva. Aparte de esa gran creatividad e inquietud que poseía y que siempre me ha gustado creer que he heredado en mayor o menor medida.
Hacia el año 2013, y tras darle muchas vueltas al proyecto durante largo tiempo, creé el logotipo de Valero Photodesign, ese que preside la cabecera de mi web y del cual os hablaré en otro momento.
Él lo vio por casualidad y... le encantó. Esto no sería de extrañar si no fuese porque mi padre nunca ha sido uno de esos hombres de halago fácil, por lo que quedé gratamente sorprendido. Quedó tan encantado que me encargó diseñarle uno propio de la forma en la que solía hacerlo, retándome. "A ver si eres capaz de hacerlo", dijo. Así que me puse manos a la obra con toda la ilusión del mundo.
Fue entonces cuando comencé a recordar todas esas conversaciones y confidencias a las que no me tenía acostumbrado y se me encendió la bombilla. Siempre le gustó utilizar el acrónimo 'JUVAMAR', resultado de juntar las primeras letras de su propio nombre y apellidos, JUan VAlero MARtínez. Por lo que me dispuse crearle algo que, aparte de gustarle, pudiese utilizar en un futuro, ese futuro en el que decidiese, por fin, hacer realidad sus sueños y así poder aportar mi granito de arena a su felicidad completa.
Por desgracia, mi padre jamás lo vería, ya que falleció de forma repentina en 2014 sin tener la oportunidad de poder enseñárselo, por lo que nunca podré saber si era de su agrado.
Posteriormente surgió en mí la necesidad de adaptar el logotipo que le había creado para utilizarlo como parte de la imagen de Valero Photodesign como forma de honrar su memoria.
Lo que sí sé, y cada día que pasa me queda más claro, es que mi padre siempre me ha conocido mejor de lo que yo siempre me he podido llegar a imaginar. A menudo, hoy, vienen a mí muchas de esas conversaciones que compartíamos a solas, sobre todo al final, donde se empezó a abrir de una forma especial y a compartir cosas que me ayudaron a conocerle mejor. Conversaciones que se intensificaron, en gran medida, conforme se iba acercando su final.
Este texto no es un mensaje para mi padre, pues sé que él jamás lo podrá leer. Este es un mensaje para todos aquellos hijos que piensan que los consejos o pensamientos de sus padres poco tienen que ver con ellos. Muchos todavía están a tiempo de aprender a escuchar y tomar en valor esas palabras a las que hoy no le encuentran sentido. Tarde o temprano lo harán.
Hoy, 18 de Noviembre de 2019, mi padre cumpliría 60 años y este es mi pequeño homenaje.




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